Blog de Noticias relacionadas con el Alcoholismo
Soria sorprende con cifras sobre la caída del consumo de droga. 
domingo, 30 septiembre, 2007, 20:21
El titular de la cartera de Sanidad, Bernat Soria, presentó ayer al Consejo de Ministros un informe sobre drogas cuya principal conclusión es que baja el consumo de tabaco, cannabis y cocaína entre menores de 14 a 18 años por primera vez desde 1994. El Gobierno se atribuye el éxito de la caída —dice que se debe al «esfuerzo» realizado en los últimos años— y lo achaca a que ahora es más difícil conseguir las drogas.
La denominada «encuesta escolar sobre drogas 2006-2007» —realizada entre noviembre y febrero con una muestra de 26.454 estudiantes— demuestra que el alcohol y el tabaco siguen siendo las drogas más consumidas por los adolescentes, seguidas del cannabis. El 79,6 por ciento de los menores confiesa que ha consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida; el 46,1, tabaco; y el 36,2, cannabis. El consumo de cocaína, éxtasis, alucinógenos, inhalables volátiles y heroína está, en general, muy por debajo de los datos que se registran para alcohol, tabaco y cannabis. En el caso de consumo experimental —alguna vez en la vida—, las prevalencias se sitúan entre el 1 y 6 por ciento.
Según el informe, la reducción del consumo en la mayoría de las sustancias es patente respecto a 2004. Por ejemplo, para la frecuencia en los últimos doce meses, la prevalencia del consumo de alcohol ha bajado 6,1 puntos (74,9 por ciento en 2006 frente a 81 en 2004); la del cannabis, 6,8 (29,8 frente a 36,6); y la de cocaína, 3,1 puntos (4,1 frente a 7,2).
Crece la percepción de riesgo
El tabaco es la droga en la que se inician los jóvenes de ambos sexos a edad más temprana, hacia los trece años. Un año después —hacia los catorce— comienzan a consumir diariamente. En el caso del cannabis y de la cocaína, se ha quebrado la tendencia al alza en todas las frecuencias de consumo (alguna vez en la vida, en los últimos doce meses y en los últimos treinta días) que parecía imparable desde 1994. Para alcohol y tabaco se registran cifras más bajas que las de 1994, tanto para el consumo experimental como para el habitual.
El sondeo refleja un importante aumento de la percepción de riesgo entre los escolares ante el consumo de tabaco, alcohol y cannabis. En el caso del consumo diario de un paquete de cigarrillos, la percepción de riesgo ha aumentado en más de siete puntos, en más de diez el consumo habitual de alcohol y en más de cinco el de cannabis.
Paralelamente, se observa un descenso generalizado de la disponibilidad percibida (facilidad para acceder a las drogas). Este descenso es muy acusado en el caso del cannabis y de la cocaína. Por primera vez desde 1994, la disponibilidad percibida se reduce en más de diez puntos para la cocaína y cinco para el cannabis.
La edad de inicio se mantiene en épocas tempranas (en torno a los catorce años) y no se observan cambios significativos respecto a los datos de 2004. También se confirma que la proporción de consumidores aumenta con la edad y alcanzado su máximo entre los estudiantes de 18 años.
En cuanto a las diferencias por género, los chicos consumen más drogas ilegales que las chicas. La conducta frente al consumo de alcohol es muy semejante en ambos sexos, pero la intensidad del consumo es más elevada entre los chicos. A medida que el consumo de drogas ilegales es más reciente o intensivo, las diferencias intersexuales en la proporción de consumidores en los últimos treinta días se hacen más acusadas.
Pese a todo, el Gobierno intenta dejar claro en su informe que el consumo de drogas entre adolescentes tiene «un carácter experimental u ocasional, vinculado la mayoría de las veces al ocio y diversión de los fines de semana».
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Zaragoza es una de las pocas ciudades que no tiene una norma contra el botellón. 
domingo, 30 septiembre, 2007, 20:16
Todas las grandes urbes cuentan con leyes u ordenanzas que controlan el consumo de alcohol en la calle. Madrid tiene una de las más restrictivas, ya que recoge multas de hasta 30.050 euros.
C. F. B./ N. A. M. Zaragoza | A pesar de que hasta ahora Zaragoza no se había planteado la elaboración de una ordenanza cívica que regule la práctica del botellón, son muchas ciudades españolas las que ya cuentan con una norma específica para limitar esta práctica. Incluso algunas prohiben expresamente el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública e imponen sanciones de hasta 30.050 euros, como en el caso de Madrid (una de las más restrictivas).
Así, Zaragoza durante los dos próximos meses (la Junta de Portavoces fijó este plazo para tener lista la nueva norma) podrá estudiar las distintas ordenanzas o normas que han puesto en marcha varias de las grandes urbes españolas. Algunas llevan años enfrentándose a este tipo de ocio, en torno al que se reúnen miles de jóvenes.
Madrid fue una de las pioneras, ya que la Comunidad sacó adelante la Ley sobre Drogodependencias y Otros Trastornos Adictivos en 2002, que precisamente comenzó a llamarse "ley antibotellón" porque se centraba en este aspecto. Impone sanciones entre 300 y 30.050 euros, aunque bien es cierto que también se ofrece a los infractores la posibilidad de cambiar la multa por trabajos en beneficio de la comunidad. De hecho, en el primer año de aplicación de la normativa, alrededor de 150 personas optaron por este castigo.
Barcelona tomó el relevo y, desde enero de 2006, el Ayuntamiento dispone de una ordenanza cívica que regula el consumo de alcohol en la calle, entre otras cuestiones. Una norma que ha levantado ampollas en diferentes sectores de la sociedad, ya que controla la prostitución o la mendicidad.
También Andalucía ha tenido que tomar medidas contra el botellón. Además de una ley de la Junta de Andalucía, cada Consistorio está trabajando en cuestiones concretas. Ha sido Granada una de las últimas en redactar una ordenanza reguladora del ocio y en crear un espacio reservado para beber en la calle (botellódromo). Precisamente esta ciudad fue noticia de portada en muchos informativos en 2006 ante los problemas y la suciedad que estaba generando el botellón. La Junta de Andalucía llegó a mostrar su preocupación por que esta ciudad fuera "referente mundial de esta practica". Otras urbes, como Valencia, también cuentan con una ley autonómica, mientras que La Coruña ha anunciado una ordenanza en ese sentido.
No obstante, fuentes del Consistorio de Zaragoza quisieron hacer hincapié en que la nueva ordenanza cívica de la capital aragonesa no será tan coercitiva. Ni siquiera, según ha podido saber este periódico, regulará el consumo de alcohol en la calle sino los efectos que pueda ocasionar (como suciedad, ruido o alteración del orden público). Las multas oscilarán entre 600 y 2.000 euros, en función de la reincidencia y la gravedad de los hechos y también se ofrecerá la posibilidad de prestar servicios a la comunidad.
Las mismas fuentes destacaron que en estos momentos Zaragoza no necesita una norma tan restrictiva, ya que el botellón no es una práctica tan extendida como en otras ciudades.
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El ayuntamiento no logra erradicar el 'botellón' de las calles de Gràcia. 
martes, 7 agosto, 2007, 14:35
Los desalojados de otros espacios públicos van a la plaza de la Revolució para seguir bebiendo
La Guardia Urbana reconoce la dificultad y la falta de medios para acabar con esta práctica nocturna
La práctica del botellón, tan arraigada en el barrio de Gràcia, no ha podido ser extinguida tras un año y medio de la entrada en funcionamiento de la ordenanza cívica que prohibe el consumo de alcohol en la vía pública. La policía local reconoce las dificultades y falta de medios para desalojar todas las calles y plazas de manera simultánea. Los expulsados de otros lugares y los vendedores de latas acuden a la plaza de la Revolució --la última que se limpia-- para continuar con las reuniones nocturnas. Una vez expulsados, buscan otro lugar y luego regresan.
La práctica es de sobra conocida por la Guardia Urbana, que estos días tiene asignadas dos furgonetas para el desalojo del botellón en las 10 plazas del barrio que más acogen las reuniones nocturnas, generalmente acompañadas de alcohol y cigarrillos de todo tipo. La policía asegura que el trabajo de desalojo es complejo y que muchos jóvenes alegan al derecho que tienen de permanecer en el espacio público. La policía lo acepta siempre que no estén bebiendo alcohol ni entorpezcan los trabajos de los equipos de limpieza.
Pero los vecinos reclaman su derecho a dormir sin ruidos, un lujo que muchos no pueden cumplir. "Nos cuesta dormir. Todos los días se quedan hasta las cuatro o cinco de la mañana. Cuando cierran las discotecas, vienen otra vez", explica Pilar Monsalve, vecina de la plaza de la Revolució.
DENUNCIAS DIARIAS La madrugada del pasado viernes, la plaza de la Revolució estaba ocupada por unos 60 jóvenes. Muchos de ellos se sientan en el pequeño parque infantil. Tras el cierre de las terrazas y después de haber desalojado la plaza del Sol, la Guardia Urbana procedió a identificar a todos los jóvenes que bebían alcohol dentro del espacio infantil. "Creo que no es ningún delito tomar tranquilo con un grupo de amigos en la calle. Los policías me pidieron el DNI como si fuera un delincuente", dijo M. P., un vecino de Gràcia de 24 años, identificado por la policía la madrugada del viernes.
A. R. G., de 21 años y vecino de la plaza de Francesc Macià, también fue identificado ese mismo día por fumar porros. Sus amigos dijeron que no volverían más al barrio porque ahora les dará "mal rollo".
Los agentes explican a todos los que beben alcohol que la práctica está prohibida por la ordenanza cívica. "A veces, los jóvenes se ponen a filosofar y te explican que la ordenanza no es democrática. Nosotros solo respondemos que nuestro deber es aplicarla", dijo un cabo de la Guardia Urbana durante el operativo de desalojo de la plaza.
Pero, según los vecinos consultados, la tolerancia a los ruidos y al botellón, suele ser mayor en la medida en que los residentes son más jóvenes. Ángeles Mayorca, de 23 años y vecina de la plaza de la Revolució, dice que hay ruido nocturno, pero eso no le impide dormir. "Me despiertan más los camiones de basura que molestan más", remata.
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Divorcio, drogas y alcohol. 
martes, 7 agosto, 2007, 14:31
Últimamente se habla mucho del aumento del alcohol y la droga entre los jóvenes españoles.
La televisión nos informa a diario de las famosas noches locas de buena parte de la juventud. No importa que vivan en Madrid, Barcelona o en una pequeña ciudad. El problema es que nos muestran el hecho, pero nos ocultan la fuente del conflicto.
Está demostrado que existe una relación entre matrimonio y tasas bajas de consumo de alcohol y drogas, tanto en adultos como en adolescentes. Los hombres y mujeres casados presentan tasas menores de consumo y abuso de alcohol que los solteros. Lo confirman varios estudios que han seguido la trayectoria de los sujetos durante años: los jóvenes que se casan tienden a reducir el consumo de alcohol y drogas. También los hijos de padres casados presentan tasas más bajas de consumo de drogas, con independencia de los antecedentes familiares.
La proporción de adolescentes que han probado la marihuana se duplica entre los que viven en familias monoparentales o recompuestas, y se triplica en los que viven sólo con el padre. Los adolescentes cuyos padres permanecen casados son los menos inclinados a fumar o beber.
Las estadísticas muestran que -con independencia de la edad, la raza, el sexo y los ingresos familiares- la probabilidad de consumir drogas o alcohol es claramente inferior para los adolescentes que viven con padre y madre naturales.
¿Por qué la desintegración familiar favorece el consumo de drogas por parte de los adolescentes? Probablemente por muchos motivos. Los más destacados son que hay mayor tensión en la familia, que los padres vigilan menos y que se debilita la unión afectiva con el padre.
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La edad media de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los 14 años. 
jueves, 5 julio, 2007, 13:29
Nueva campaña de FEBE para alertar sobre los riesgos de conducir ebrio.
Por cuarto año consecutivo, la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) regresa a la ciudad con la campaña Noc-turnos, que pretende concienciar a los más jóvenes sobre el riesgo de conducir bajo los efectos del alcohol y para «luchar contra el mito de que si no beben no se divierten». Con la colaboración de la Delegación de Educación y del Instituto de Seguridad Vial de la Fundación Mapfre, los empresarios del sector insisten en la necesidad de promover un consumo responsable en una población que empieza a probar el alcohol a los 14 años de edad de media.
Según el II Informe Alcohol y Sociedad elaborado por la fundación del mismo nombre que preside Evaristo Babé, máximo responsable del Consejo Regulador del Brandy, el 61% de los jóvenes de entre 12 y 18 años consume bebidas alcohólicas. Desde luego, los más asiduos suelen ser los mayores de edad (87%), y el botellón representa el medio más habitual para que los adolescentes comiencen a beber.
Estos datos justifican de sobra la iniciativa emprendida por FEBE para fomentar, junto a la Administración local, iniciativas que fomenten un consumo responsable del alcohol entre los jóvenes. El director ejecutivo de esta organización que reúne a 129 productores de bebidas espirituosas, Jaime Gil-Robles, explicó que la campaña Noc-turnos se realiza en 17 municipios del país instalando en las zonas de movida stands informativos en los que «se premia a quienes prueban qe puede ser un conductor alternativo».
Concretamente, desde las once de la noche y hasta «las cuatro y media o cinco de la madrugada» un equipo de voluntarios se distribuirá entre la avenida de Lola Flores, la avenida de Chiribitos (junto al botellódromo) y el Palacio de Deportes (donde se celebra esta noche la final de 6 Grupos 6) para realizar pruebas de alcoholemia a los jóvenes con carné de conducir que lo deseen.
Los test se repetirán durante toda la noche, y los participantes recibirán en cada ocasión vales para una Coca-Cola (que también patrocina el evento). Al final, se premiará con 20 euros de gasolina en las dos estaciones de servicio de BP a los jóvenes que no consuman ni una gota de alcohol y que se muestren, así, preparados para conducir sin peligro. La idea es promover entre los grupos de amigos la costumbre de turnarse sin beber, para que al menos uno de ellos pueda conducir y trasladar a los demás sin riesgo alguno.
Gil-Robles explicó que, según los datos recabados por FEBE, el 64% de los jóvenes sigue saliendo siempre con el coche, pero «el 54% de ellos ya esta practicando esta iniciativa de conductor alternativo en su grupo de amigos». En base a las encuestas realizadas en los stand, la organización constata que «el 85% de los participantes cree que este tipo de promociones son muy prácticas». Al 83% de los entrevistados «le hacen recapacitar» sobre el consumo de alcohol, y un 89% confirma que «les conciencia». Es más, el 94% de los encuestados se muestra dispuesto a convertirse en conductor alternativo.
El año pasado, 250 disfrutaron en Jerez del programa Noc-turnos, que incluye como contundente imagen disuasoria sobre los riesgos de ponerse al volante bajo los efectos del alcohol la presencia de un vehículo accidentado que aporta la Fundación Mapfre. Su responsable de Siniestros, Cristóbal García, insistió en la necesidad de que los jóvenes entiendan que «por encima de la sanción que puedan recibir, lo que se juegan es la vida. Si conducen, no pueden beber alcohol», sentenció, y admitió que todavía «la incidencia de la bebida es muy alta en los accidentes que se registran, sobre todo de ciclomotores».
Trabajo y no represión
Por su parte, Evaristo Babé insistió especialmente en que campañas de sensibilización como la que desarrolla FEBE esta noche en la ciudad representan la respuesta del sector «a las críticas de los fundamentalistas que se oponen al alcohol: pedimos responsabilidad en su consumo».
Para Babé, las iniciativas educativas que implican a las administraciones suponen un buen ejemplo de que «debemos pensar en trabajar en medidas» de concienciación y no en «medidas represivas» sobre este sector económico. «Aunque parezca tirar piedras contra nuestro tejado -reiteró-, las bebidas con alcohol hay que saber tomarlas, y hay momentos en que son incompatibles», como con la conducción.
evila@lavozdigital.es
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